sábado, 10 de noviembre de 2012

Relaciones Tóxicas


Las palabras  motivan  o   hieren     profundamente  y   los  seres  humanos somos extraordinariamente     frágiles;  emocionalmente     somos  tan   delicados  que   las palabras pueden tener el gran poder  de acabar  nuestras vidas.  Aquellas personas    que    descargan   comentarios  negativos    que   nos  hieren,  las  podríamos  llamar "GENTE TÓXICA",  y  puede ser  cualquiera:  un  amigo,  un   hermano,  un   jefe,  tu  mamá  o  tu  papá, e  incluso  nuestra pareja. Sus comentarios  sabotean  de  alguna  manera  nuestros esfuerzos  por llevar una vida feliz y productiva.
Una persona  puede  ser  TÓXICA para  alguien  y  no  serlo para los demás. A todos  nos gusta   ganarnos  el respeto, la  aceptación, el  reconocimiento  de  los demás  y escuchar palabras  de  aliento. Tristemente,  no  siempre  es así, ya  que  existen  las personas tóxicas.
Una persona con  baja  autoestima hará cuanto  pueda por sabotear las relaciones o para sentirse importante, la raíz en la  mayoría  de los casos son los celos y se actúa de manera  irracional.  A   la  GENTE TÓXICA  le  molesta  cuando   otro  tiene éxito,  cuando   es  atractivo,  popular,  simpático,  culto,   etc.  
   La gente tóxica,   también   conocida  como  "vampiros  psíquicos"  son aquellos que   pueden  parecer   tu  mejor   amigo, tu  pareja,  pero  OJO, en  un  dos  por  tres, pueden   pasar a criticarte, hasta a mentir sobre   tu  vida, si   es  necesario, siempre   de forma "inocente",  y "para ayudarte", para que se caigan tus mejores momentos.
 Es gente que absorbe tu alegría, a través de su propia negatividad camuflajeada en "críticas constructivas”, que  te   descompone la sangre, o se  pelean  sin sentido,  te provocan, y después te pueden abrazar y decirte que todo está bien, que   te olvides de todo, "que ya no peleen mas" (cuando a ti, ni se te ocurrió) y   que disfrutes de la reunión. Pero no puedes, porque ya tu autoestima fue agredida.
Estos son los más comunes:
1.  LOS NEGATIVOS. Ven  el mundo a través de lentes oscuros. Y a ti te toca la ardua tarea de elevarles el ánimo,  lo  cual  es   como  subir  una   piedra   montaña   arriba.    `Tengo que buscar trabajo’, dice   ella. `Ahora  ha y  muchas   oportunidades en tu campo’, le dices tú. `Sí, pero a mi edad…’, apunta ella. `La  experiencia  vale  de mucho’, señalas. `Ay, pero  las empresas prefieren personas jóvenes…’. Llega el momento en que tú, que tratabas de animarla, acabas más deprimida que ella, y temiendo por tu futuro laboral.
2.  LOS PESIMISTAS.
Se   pasan  la vida lamentándose de   lo mismo —la  pareja, el   empleo, los  hijos,  la economía—, pero   nada hacen para cambiar la situación. En realidad, esta  persona solo quiere quejarse, pues esto le produce un alivio momentáneo.
3.  LOS CRITICONES.
Ponen objeción a todo lo que dices y haces; para ellos, tú nunca das la talla, insisten en que las críticas son `por tu bien’. Pero la realidad   es que te dejan por el piso. Por regla general, estas personas le encuentran un defecto a todo: la película, la cena, el servicio en el restaurante…
 4.  LOS CONFLICTIVOS.
Cualquier   incidente, por  mínimo  que sea, provoca  en ellos una reacción agresiva. Sientes que debes vigilar lo que  dices o haces, para no encender la pólvora, porque cuando estallan, ¡arde Troya!
5.  LOS INDEFENSOS.
Continuamente  necesitan que  hables por   ellos, los defiendas, los protejas, porque ellos, no saben valerse por sí mismos. Pero. ¿Ellos? Tranquilos  y  felices, porque no tienen  que hacerse responsables por sí mismos. En este grupo hay que incluir a los `poca cosa’ que practican la agresión pasiva; esos que, después  de   un desacuerdo, te juran que no te guardan resentimiento… pero  luego se  olvidan, por  ejemplo, de pasar por ti a la hora acordada. Es su forma indirecta de castigarte.
6.  LOS SARCÁSTICOS.
Sus comentarios —crueles, burlones— pueden resultar chistosos, pero cuando ese humor negro siempre va dirigido a ti, acaba  por minar tu espíritu. Después  de una sesión   de  comentarios  ácidos, te sientes dolida e insultada. Su  humor  hiriente es tóxico para el alma, porque siempre golpea donde más duele.
7.  LOS TRÁGICOS.
Siempre       están     hablando de  enfermedades,  muertes,  desgracias  y     colapsos económicos. Para ellos, la vida  es   un peligro, y  si   algo va  a  ocurrir, seguramente será muy malo. Cinco minutos con ellos acaban con tus nervios.

Pasos claves
1. Reconocerlos:
Determina    en  qué  categoría cae  esa  persona, de  esta  manera nunca te toma desprevenida, pues ya sabes cómo maniobra.
2. Mantener el balance interior:  Para e vitar  el contagio, muchas veces entender por qué esa persona tiene ese efecto sobre ti, te ayuda a protegerte de su influencia negativa, puedes mantener  una distancia   emocional  que  te   permite observar su comportamiento `desde afuera’, sin que te afecte.
3. Alejarte: Si  esta  persona no  es  esencial  en  tu  vida, puedes  evitar  la relación, muchas veces la costumbre nos `ata’ a amistades tóxicas.
4. Sanar la relación: Si la relación es importante  para ti, debes dejarle saber a  esa persona  de  qué manera  te   está afectando, y  justificadamente  porque  valoras  la relación,  tienes   algo  que  decirle. `Cuando    haces   o  dices  tal   cosa, yo  me  siento ofendida. Te pido que no lo hagas más’. Esto puede iniciar un diálogo muy sano para las dos.
Las personas "tóxicas"  influyen    en la salud tanto    física como psíquica del otro, es clave identificar los síntomas que una compañía nociva produce.  A esas   personas  se  las controla quitándoles su poder, escapando de ellas o no permitiéndoles acceso a nuestra intimidad. Cuando surge un comentario o comportamiento "tóxico", simular que uno le presta atención cuando, en realidad, se esfuerza por contravenirlo.  La actitud   positiva   es  siempre una elección. Prepárese  mentalmente para contrarrestar así las actitudes "tóxicas".
Ejercita tu propia autocrítica y revisa con  frecuencia qué tipo de actitudes y comportamientos tienes para con los demás. También puedes ser "tóxico" para otros. La regla  es simple:         No  les   haga a los demás lo que no deseas que te hagan.
 Tomado de: Cheryl Richardson, autora de Take Time for Your Life(Toma tiempo   para tu vida) y la doctora Lillian Glass, autora de Toxic People (Gente tóxica).

3 comentarios:

  1. Gracias, mi coach favorita... besos

    ResponderEliminar
  2. Felicitaciones, este artículo nos permite reflexionar sobre nuestros comportamientos cuando nos relacionamos con los demás. Continua cosechando éxitos.

    ResponderEliminar